Ariella
Asher sacudió la cabeza.
—Nada de qué preocuparse. Solo drama familiar entre él y su hermana. Ya sabes cómo pueden ser los hermanos.
Esbocé una pequeña sonrisa sin pizca de gracia.
—No sabría decirte. Nunca tuve ninguno.
Él me miró.
—Tienes suerte. Fuiste hija única.
—Nunca lo vi de esa manera —dije en voz baja—. Siempre deseé haber tenido un hermano mayor... o una hermana.
Algo cambió en su expresión entonces. Fue sutil, pero perceptible. Y luego, tras una breve vacilación, habl