Asher
Dinara abrió los ojos de par en par, mirándome con incredulidad.
—Eso no es cierto —dijo.
—Es la verdad —le espeté—. Lo único que le falta a Dominic es el poder. Si tuviera el poder, no estarías todavía detrás de mí. Fastidiándome. Persiguiéndome. Buscándome conversación. Con miedo a perderme...
Ella se encogió ante mis palabras, pero yo solté una carcajada fría.
—¿En serio, Dinara? ¿De verdad? ¿Así que te acostaste con tu cuñado... con mi propio hermano, por qué soy tu esposo? Porque