Ariella
Eso me destrozó de una manera que no esperaba. Había visto a Asher enojado, orgulloso, frío, protector e incluso despiadado, pero nunca de esta forma. Nunca tan vulnerable, tan despojado de todo que ya ni siquiera podía esconderse detrás de sus muros. Su voz temblaba y su pecho se agitaba con cada palabra como si le doliera.
Le acuné el rostro, bajándole las manos para que no pudiera ocultarse de mí, obligándolo a mirarme a través de sus lágrimas.
—No —susurré, con mi propia voz quebr