Ariella
Antes de que pudiera terminar, me besó. Más fuerte esta vez. Con más hambre.
Me besó como si intentara hacerme callar. Como si no pudiera soportar las palabras, pero aun así necesitara sentirlas a través de mí, en mí. Ya no fue sutil. No se trató de consuelo.
Fue desesperado. Como si ambos estuviéramos confundidos, heridos y buscando respuestas que no sabíamos cómo pedir.
Pero de alguna manera, incluso en medio del caos, nos encontramos el uno al constructor de nuevo. Justo allí. Jus