Estuvimos perdidos.
Perdidos en la pasión.
Perdidos en la euforia.
Estuve agotada... tan completamente deshecha, con mis extremidades pesadas y mis pensamientos flotando. No creí haber ido nunca tan duro, o si Asher alguna vez había ido tan duro conmigo. No supe cuál de las dos cosas fue, si yo, él o ambos, pero todavía estuve montada en ese subidón, flotando en las secuelas, cuando escuché una voz.
Una voz distante.
—¡Hola! ¡Ya llegamos!
Por un segundo, pensé que era parte de un sueño. Un