Luca solo sonrió. Una sonrisa fría y desfigurada que me envió escalofríos por toda la columna vertebral.
—Ya que no puedo tocarte ni descargar toda mi frustración e ira en ti —comenzó, con una voz baja y cargada de veneno, ese mismo tono perturbador y arraigado hasta los huesos que me helaba la sangre—, no solo porque sé que Asher me mataría por ello… sino también porque hay una pequeña parte de mí a la que le importas… —hizo una pausa—. Aunque no quiera. No en este momento, no después de lo qu