Luca condujo. Y condujo. Y condujo.
En algún momento debí de quedarme dormida. Cuando parpadeé para recuperar la conciencia, estábamos estacionados frente a un edificio que no era ni de cerca tan grandioso como el que acababa de dejar atrás cuando Asher me encontró. No era terrible, pero era viejo y desgastado. El tipo de lugar donde nadie hacía preguntas y cada quien se metía en sus propios asuntos.
Me recordaba demasiado al departamento donde vivía antes de que Asher me encontrara.
Me froté