El silencio que siguió a su pregunta fue como un abismo entre nosotros. Podía sentir su mirada clavada en mí, atravesándome como si quisiera desenterrar todos los secretos que había sepultado durante estos años.
—¿Lilith? —volvió a preguntar Damián, esta vez con un tono que mezclaba incredulidad y algo más... ¿esperanza?
Mi nombre en sus labios desató un torrente de recuerdos que había mantenido encadenados en lo más profundo de mi ser. De repente, ya no estaba en esa habitación. Estaba de nuev