Mundo ficciónIniciar sesiónAterricé en el mismo claro donde todo comenzó hace ocho años, pero el mundo que me recibió no era el que había dejado.
Mis piernas cedieron al impacto, y el dolor que atravesó mis rodillas me recordó con brutalidad que ya no era una diosa. El cuerpo que habitaba tenía treinta y cinco años físicos, cada músculo protestando por el aterrizaje forzoso desde dimensiones que el tiempo medía de forma diferente







