Mundo ficciónIniciar sesiónEl niño me miraba esperando respuesta, y por primera vez en mil años, no tenía una mentira preparada.
—¿Puedes ver mi futuro? —repitió Thomas, sus ojos de ocho años brillando con esa curiosidad peligrosa que solo poseen los niños que no comprenden el peso de sus preguntas.
Me senté en el tronco caído que habíamos convertido en nuestro lugar de encuentro, donde cada tarde venía a escuchar mis







