Nos levantamos temprano, aunque nos cuesta un poco de trabajo, ya que estamos agotados, pero los hijos de Serenity la esperan para desayunar y no queremos llegar tarde.
—Ayer sucedió algo que no te dije —confieso, mientras vamos en camino.
—¿Qué?
—Conocí a Tomás.
—¿Dónde? ¿Cómo? —interroga.
—Tranquila —digo al notarla un poco alterada—. Cuando bajé a comprar las pruebas, me alcanzó antes de subir al elevador.
—¿Cómo supo que estábamos ahí?
—Creo que le revisó el teléfono a Elán —supongo—,