Despertamos algo tarde, ya que el baño en el jacuzzi se alargó más de lo que imaginamos.
Bajamos a comer al restaurante del hotel y después vamos a una especie de mercado, enorme, en el que hay muchos puestos, venden de todo, hasta animales de granja.
También hay una exposición de ganado y Evan estaba entusiasmado por verla.
Caminamos tomados de la mano mientras recorremos el lugar, hay tantas cosas que no sé ni para dónde mirar, llegamos a un puesto de bisutería, compro algunos recuerdos para