—Buenos días —La voz de Evan me hace abrir los ojos, me da un beso y me muestra su preciosa sonrisa.
—Mmmm —Hago ese sonido al verlo tan guapo y apetecible.
—Te dejé café listo, pero no te lo traje para que sigas durmiendo —Vuelve a besarme.
—¿No estás agotado? —pregunto al verlo tan fresco, porque yo no podría levantarme aunque lo intentara.
—Un poco, pero tengo que recoger un ganado que llegará en unas horas —explica—. ¿Tienes algo planeado para hoy?
Niego moviendo la cabeza.
—Entonces