—¿Tienes mucho tiempo ahí? —pregunto, avergonzada.
—El suficiente para escuchar la llamada con tu madre.
Me dejo caer en la cama frustrada y se sienta a mi lado.
—Solo tenemos unas horas como novios formales y los problemas ya empezaron —suspira—. ¿Quieres contarme qué sucede?
—Fui a nadar con Olivia y con las niñas al río, al salir, me di cuenta que tenía varias llamadas perdidas de Tomás, el padre de mis hijos —explico—. Llamé a Eilani pensando que algo estaba mal, pero me dijo que no,