23. La llama del Hades 1
El viento provocó en su cuerpo un estremecimiento que le hizo castañetear los dientes. Fabio intentó calentarse las manos con su aliento, pero lo único que logró con éxito fue tiritar, así que decidió guarecerse de la gelidez del clima dentro de una pequeña iglesia que encontró en el camino.
La misa acababa de terminar, así que se sentó en la última fila. El nudo de su garganta aún no lo abandonaba, como tampoco la estúpida esperanza de que ella hubiese corrido tras él a