Alejandra Marie Costa
—¡Estas aquí, Dios mío! —Sollozo con fuerza sin poder contenerme —Te necesito tanto, siento que me ahogo.
Su mano en mi espalda me conforta dándome ligeras palmaditas, sé que estoy sufriendo un tipo de crisis, pero no me importa necesito que todo lo contenido en mi pecho por días salga de una manera.
—Ya estoy aquí seré tú estaca para mantenerte fuerte en este momento tan difícil Alex, no voy a dejarte sola de acuerdo, juntas lucharemos por salir adelante te lo prometo.
Li