La voz del pilotó se escucha a lo lejos atravesando el sueño de Alex, seguido por un golpeteo suave en la puerta de la habitación. Frotándose los ojos deja un beso perdido en la cabeza de su mujer y observa la puerta que vuelve a llamar su atención al escuchar un nuevo golpe. Con cuidado se separa de Lina y se coloca los pantalones para llegar a la puerta y averiguar el propósito de la interrupción.
—¿Sí? —pregunta al abrir la puerta y encontrarse con una de las azafatas.
—Ya estamos llegando,