López se aventura hacía la oficina de Esposito para manifestar lo que ha hablado con Alba y así exigirle hombres para cuidar de Lina y de sus familiares. Mientras que Alba observa a su alrededor, Alex seguía sentado en una silla sumido en sus pensamientos, ajeno a todo lo que pasaba a su lado, de seguro rezando en silencio, piensa ella, pero el pequeño tembleque de su pierna izquierda le decía que estaba ansioso por entrar a ver a su mujer de una vez por todas. Mas allá se encontraba Ian junto