Por Leonardo
Luego de despegar nuevamente, nos sentamos en los sillones y un beso llevó a otro y terminamos haciéndolo en el estar, espero que si alguna azafata nos haya visto, sea lo suficientemente inteligente para no interrumpirnos y retirarse apenas se diera cuenta.
-¿Y si nos ven?
-Van a ver a la mujer con el cuerpo más increíble que existe.
Nunca nos enteramos si alguien nos vio.
Estoy seguro que nos escucharon, porque nuestros gemidos eran cada vez más potentes.
-Te amo, princesa.
-Y yo