Asher
El peso de la incertidumbre nos había estado aplastando durante semanas. Nuestro padre, un hombre que había gobernado con mano de hierro y que inspiraba tanto respeto como temor, había desaparecido sin dejar rastro. Llevábamos tres semanas buscándolo. Tres semanas de callejones sin salida, pistas falsas y noches sin dormir. La casa parecía limpia y tranquila sin su presencia dominante, aunque la tensión que había dejado atrás era palpable.
Esa noche, nos reunimos en la azotea, un raro s