Willow
Dos días. Habían pasado dos días desde la última vez que supe algo de Kingston. Dos días que me parecieron una eternidad. Lo había llamado, le había enviado mensajes de texto e incluso le había dejado mensajes. Pero cada vez, la pantalla de mi teléfono permanecía en silencio. El número que tenía de él seguía sonando, y cada vez, no había respuesta. Sentía un nudo en el estómago por el miedo. Había hecho todo lo posible, excepto presentarme en su puerta, pero Kingston no me devolvía las l