Asher
El silencio de la noche era como una manta gruesa y opresiva, de esas que te oprimen el pecho y te ahogan cada respiración. Había sido un largo viaje, lleno de secretos, mentiras y traiciones, y por fin estaba llegando al final. Había llegado al destino final después de recoger dos paquetes distintos. La primera parada había sido un intercambio exitoso, una montaña de dinero a cambio de un breve respiro muy necesario. Ahora, con todo guardado en mi bolsa de viaje, me dirigía a la última r