Willow
Me desperté con la imagen ya familiar de Axel en mis sueños, la forma en que me miraba, suplicante, como si su vida pendiera de un hilo. Llevaba así varios días. En cada sueño, aparecía entre la niebla, con la mano extendida hacia la mía, el rostro contorsionado por el dolor y los labios formando palabras silenciosas, palabras que nunca podía oír. Su presencia permanecía incluso después de despertar, dejándome con una sensación de urgencia que no podía sacudirme.
Me senté, tratando de al