Me arreglé para ir a la cena con Fabricio, poniéndome el vestido que él eligió, cuando entré en el salón, él estaba mirando por la ventana con una copa de licor en su mano, se giró mirándome con deseo.
— Estas preciosa, el que te diga algo obsceno, se las tendrá que ver con mis puños
— Lo mismo tendría yo que decir — dije
— Ponte delante del espejo, te he comprado una joya para que luzcas aún más
Lo vi abrir una caja aterciopelada poniéndome en el cuello un collar de diamantes y unos