Dinea levantó la mano, como era habitual, y Justo le dio la palabra —¿Qué tareas le entregará? — Preguntó, con esa mezcla de curiosidad y escepticismo que siempre la caracterizaba.
—Por ahora, que aprenda lo suyo. El objetivo es que ambos estén preparados con la misma información y sepan qué hacer si tienen que trabajar con cualquiera de los dos. Durante un año estaremos los cuatro juntos — Respondió él, mientras Wesly entraba a la oficina, poniéndose al día después de un tiempo sin dirigir.
Dinea frunció el ceño, molesta con la idea de que Nifelex estuviera tan cerca de Justo, aunque sabía que Ninf supervisaría todo y que, bajo su autoridad, nadie interferiría sin consecuencias —Comprendo — Murmuró, aunque la tensión no la abandonaba.
—Continuemos entonces trabajando — Finalizó Justo, marcando el inicio de la jornada.
Durante la mañana, Dinea se encargó de instruir a Nifelex mientras Ninf aguardaba pacientemente. Al llegar la hora del almuerzo, ella se sentó junto a él, observando có