Por su parte, Mariana se levantaba temprano cada día, se vestía con su ropa conservadora y desayunaba antes de pasar largas horas junto a Siria y Anfu. Estudiaba con ellos, observaba sus entrenamientos y, aunque estaba concentrada, no podía evitar notar cómo Gusto la extrañaba. Por la noche, llegaba tan cansada que ni siquiera reparaba en dónde dormía él.
Gusto la esperaba, frustrado y agotado de no poder dormir a su lado. La vio cruzar palabras con él solo a duras penas durante el día, y finalm