Su tono la delataba, y Andy sintió una punzada en el pecho. Antes de que pudiera preguntar más, Norberto bajó las escaleras con una sonrisa que lo hizo endurecer el gesto.
Norberto se acercó demasiado y, sin titubear, rozó los labios de Sujhan. Andy apretó los puños con fuerza, la energía empezando a vibrar alrededor de él.
—Buenos días, mi amor — Dijo Norberto— ¿Te sientes mejor? —
—Bien… cansada — Respondió Sujhan, esquiva.
—Discúlpame, anoche… quizá te agoté más de la cuenta — Agregó él con