—Mi amor, ese comentario no es sano ni correcto para estos bebés — La voz de Andy sonó firme, sin un ápice de humor— Justo ama a los cuatro, no solo al heredero del sello. El enojo nos hace tomar malas decisiones, Sujhan, y podrías provocar que, estando aún en su vientre, nazca una desertora de forma natural —
Sus palabras cayeron como un rayo en la estancia. No era común verlo tan serio; su tono no admitía réplica. Sujhan, que hasta entonces había estado dominada por la cólera, se quedó en silencio. Sabía que lo que había dicho tenía sentido emocional, pero era un mal consejo para los bebés… y para su equilibrio como madre.
—Lo lamento, amor — Murmuró al fin, bajando la mirada— Me dejé guiar por el enojo de lo sucedido, y conforme hablaba me enfurecía más —
Andy soltó un suspiro largo, conteniendo la molestia —Aún no estás lista para dominar esas emociones — Dijo con calma, aunque la firmeza seguía en su voz— Deberé ser más estricto contigo, mi amor. Y además… ¿Cómo es eso de que “así