Anfu la miró a los ojos, el brillo de la luna roja reflejándose en ellos, como si esa energía lo poseyera por completo —Y tú eres mi todo — Murmuró, con esa mezcla de deseo y devoción que la hacía estremecerse.
Al sentir como la beso de manera dominante y sin darle espacio pronto la hizo trasladada del lugar del evento al bosque ancestral un aroma fuerte de pino, cedro y madero rojo endulzo a Siria.
El cielo tenía la luna llena vestida de rojo y el sonido de los lobos se escuchaban a lo lejos. A