—No quiero sentirme obligada — Susurró Ninf, su voz temblando entre la defensa y la curiosidad.
—No lo estás — Susurró Justo, rozando su frente contra la de ella— Esta es nuestra unión, y solo tu corazón decide cómo se entrega —
El bosque guardaba silencio, los cerezos balanceándose suavemente con la brisa nocturna. En ese instante, Ninf entendió que no había fuerza externa que los separara, la magia, la luna y los cristales eran solo símbolos de un vínculo que ya existía. Y Justo, con una sonr