—¡Sujhan! Qué bueno verte — Saludó, con esa calma serena que siempre transmitía seguridad.
—Anfu… yo también me alegro — Respondió ella, intentando devolverle la sonrisa, aunque sus ojos delataban la preocupación que cargaba.
El elfo notó cómo sus hombros, tensos al llegar, ahora se relajaban apenas un poco.
—Ya estás más tranquila — Comentó suavemente.
Sujhan suspiró, dejando escapar un hilo de culpa —Casi termino con la vida de Andy…—Confesó— Me dejé gobernar por mis emociones y rompí el domo