Andy bufó —Entonces adóptalo, padre, y déjame en paz —
Lessandro se marchó con una sonrisa satisfecha.
Andy abrió el portal y, antes de cruzarlo, miró a John con desconfianza —Primero te reviso — Dijo secamente.
Luego, ambos desaparecieron, adentrándose en el umbral que conducía a la mansión del hechicero más complicado del clan.
Apenas cruzaron el portal, Andy se detuvo en seco. El aire de su mansión tenía un silencio solemne, cargado de energía ancestral; cada rincón parecía observarlos.
—¿Qué fue eso, John? — Dijo, con una mezcla de molestia y desconcierto— Mi mansión es sagrada, y odio la idea de tenerlos aquí —
John giró hacia él con una media sonrisa, intentando calmar la tensión —Escúchame un momento, Andy. Tengo una idea. Si la aplicas, podrías terminar de entrenarla sin levantar sospechas —
Andy lo observó con desconfianza —Dudo que algo de lo que digas logre engañar a mi padre —
—No se trata de engañarlo… no del todo — Replicó John, acercándose un poco— Podrías usar el hechi