Al final, Melia se casó con Erwin, mientras que Elena prefirió irse a vivir sola a una pequeña casa rentada, la cual, irónicamente, pagaba con el dinero que le mandaba Melia. Estaba demasiado decepcionada, o mejor dicho, aborrecía con toda su alma a su propia madre.
Elena pensó que todo terminaría ahí, pero se equivocó. A pesar de que su madre ya no vivía con ella, el chisme de que se había convertido en la "segunda esposa" se volvió el tema preferido de conversación entre los vecinos.
*La hija