Durante casi una semana en casa de sus padres, Anne no escuchó ni una sola queja de boca de Aria sobre su matrimonio con Jayden. Tal como lo había imaginado.
*¿Será que soy yo la única paranoica?*, pensó Anne. Al ver lo feliz que se veía Aria cuidando de Juan, empezó a dudar de si realmente su hija tenía algún problema.
—Quizás solo soy yo, que me preocupo demasiado —susurró Anne, entrando en la habitación de Aria.
—Mamá, mira. ¿Ya soy digna del título de madre? —preguntó Aria, sonriendo con