STELLA HARPER
La mañana empezó clara y fresca, con el sol atravesando las cortinas del dormitorio. La rutina parecía volver a la normalidad, al menos en apariencia. Los niños tenían que ir a la escuela y yo necesitaba mantener la fachada de que todo estaba bien, aunque mi mente siguiera en plena turbulencia desde ayer.
—Vamos, chicos, no queremos llegar tarde —anuncié, sonriéndoles.
Apollo y Orion corrieron por los pasillos, peleando por quién se ponía el abrigo primero, mientras yo los observa