STELLA HARPER
El coche se deslizó por calles casi vacías, pero dentro de él la sensación era de estar atrapada en una caja sin aire. Apollo y Orion se inclinaban contra mí, todavía confundidos, sin saber si estaban en un paseo o en una pesadilla.
Cuando Damian aparcó, mi corazón dio un vuelco. Sí, ya conocía este lugar… y nunca imaginé que volvería aquí. Fueron noches que nunca podría borrar, por más que quisiera.
— Por ahora, puedes quedarte en el dormitorio principal —dijo, abriendo la puerta