DAMIAN WINTER
La propuesta se me escapó de la boca antes de que pudiera pensarla bien.
—Entonces, cásate conmigo, Stella Harper.
Me miró, sorprendida, con la mirada oscilando entre el susto y la confusión. Por un instante, sentí que hasta yo mismo me había quedado sin aire. Parpadeó un par de veces, como si esperara que le dijera que era una broma. Puedo entenderla, ni yo mismo esperaba pedírselo ahora.
—¿Qué? —susurró, con voz casi inaudible.
Me incorporé un poco más, apoyando el cuerpo sobre