STELLA HARPER
La sensación de volver a casa fue más extraña y dulce de lo que esperaba. Después de todas las noches en vela en el hospital, de los dolores que aún latían en las costillas y el abdomen, de la molestia del brazo enyesado, cruzar la puerta de nuestra casa fue como entrar en otro mundo que creía que solo existía en mis sueños.
Damian estaba a mi lado, atento y cuidadoso como en los últimos días. Me ayudó a bajar del coche, su mano se posó automáticamente en mi cintura y con el otro