STELLA HARPER
El reloj marcaba las siete de la noche cuando terminé de cerrar la cremallera de la segunda mochila. La luz de la lámpara iluminaba suavemente el cuarto, haciendo brillar los detalles de los pequeños dinosaurios estampados en la tela azul marino. Suspiré, pasándome la mano por el cabello para apartar el cansancio que me perseguía desde primera hora.
Apollo y Orion estaban en la sala, terminando de ponerse los tenis. Sus risitas me acompañaron por el pasillo y sonreí. Estaban emoci