—¿Qué? ¿De verdad? —susurró Melissa, atónita.
Sebastián asintió en silencio. Luego la soltó, pero su mirada se perdió en algún punto invisible, más allá de la lluvia que seguía cayendo.
Pensó en Ellyn.
"Mi corazón se siente roto… ¿Estoy enamorado de Ellyn? ¿O solo la idealicé como mi única salvadora, como la mujer que me rescató cuando creí que perdía todo? No… no fue ella. Fue Melissa. Siempre fue Melissa."
Recordó entonces el juramento que hizo a su abuela en su lecho de muerte, con su mano te