A la mañana siguiente...
Una tensión oculta envolvía la pequeña oficina del equipo de investigación. El ambiente volvía a estar sumido en una actividad frenética y opresiva.
Las filas de monitores permanecían encendidas sin descanso, proyectando un resplandor azulado en medio de la penumbra. Expedientes, reportes de transacciones y documentos financieros se amontonaban desordenadamente sobre los escritorios, vestigios de la batalla de la noche anterior que nadie había tenido tiempo de ordena