(POV de Sofía)
Alejandro estaba junto al aparador de caoba, sus dedos trabajando el nudo de una corbata de seda color carbón. No me miró a través del espejo. Apretó la tela, ajustó el cuello de su camisa negra y tomó su chaqueta de la cama. La habitación olía a la colonia de sándalo que se había aplicado minutos antes y al rastro que dejaba el fuego en el hogar al apagarse. Se deslizó los brazos por las mangas, acomodó el peso de la lana sobre sus hombros y se giró hacia la puerta.
—Los coches