Mundo ficciónIniciar sesiónEl vaso de Teresa golpeó la mesa de cedro con un suave clink, las últimas defensas fundiéndose en el cálido y antorchado aire del dormitorio. Las duras y calculadoras líneas de la cara se suavizaron, reemplazadas por una repentina y pesada vulnerabilidad que rara vez veía fuera de estas cuatro paredes.
—Eres un lunático, Julián Boscán —susurró, metié







