Mundo ficciónIniciar sesiónLa punta del dedo de Julián todavía flotaba a centímetros del hombro descubierto, el cálido aire del invernadero espeso entre nosotros. Despacio, suavemente, bajó la mano al costado, la sonrisa asentándose en algo sin esfuerzo y ligero.
—No espero la confianza hoy, Sofía —dijo, retrocediendo para darme aire—. Solo la supervivencia. Deja que el sur se demuestre ante ti.
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