Mundo ficciónIniciar sesiónLa pesada puerta de caoba de los aposentos hizo clic al cerrarse detrás de mí, silenciando al instante los distantes y tensos murmullos del patio. Caminé hacia dentro, la seda del vestido susurrando contra el suelo de caliza, el corazón todavía llevando el rápido e irregular ritmo del informe fronterizo de Santi.
Un suave crujido del vestidor contiguo me hizo paralizar.
—¡Oh! Mila







