(POV de Sofía)
El corazón golpeaba contra las costillas como una bestia salvaje lanzándose contra un muro de piedra. Miré a Rodri fijamente, la mandíbula apretada con tanta fuerza que las articulaciones dolían bajo la máscara de porcelana pintada. La astuta y cómplice torsión de la boca me daban ganas de arrancarle los ojos, pero el puro pánico acumulándose en las entrañas me mantenía clavada al suelo de granito.
—¿Y bien? —Rodri se acercó un paso, la pesada armadura de cuero gimiendo con el mo