Mientras íbamos en camino al apartamento de Dimitri, su celular empezó a sonar. Yo lo quedé mirando, ya que él no hacía ademán de querer contestar y la persona era bastante insistente.
— ¡Carajo! ¿Por qué no pueden entender cuando se les ignora? — se quejó.
Yo puse los ojos en blanco, le saqué el celular del bolsillo y contesté.
— ¿Habla con la asistente de Dimitri Kovalenko en qué puedo ayudarle? — pregunté.
La persona al otro lado de la línea se quedó en silencio.
— ¿Quién es? — preguntó