Días después...
Vivir a tiempo completo con Dimitri era relajante; él se encargaba de todo, y bueno, yo tampoco iba a quejarme por el trato.
— ¿Qué quieres de cenar hoy? — me preguntó mientras me veía cambiarme.
— No lo sé, sorpréndeme — le dije con una sonrisa.
Él asintió y se acercó un poco más a mí.
— Deberías quedarte, tengo muchas cosas divertidas por enseñarte — dijo con una sonrisa pícara en los labios.
— No puedo, te recuerdo que soy una simple asalariada y necesito mucho el dinero para