—Tranquila, deja de llorar o se te correrá el maquillaje—dice, me río y como puedo me limpio las lágrimas.
—Nunca dejes de sonreir Letty, promételo.
—Lo prometo.
—Ahora bailemos, te he traído para que te desfogues.
Bailo con Anthony una hora en tacones y ya siento los pies pasarme factura, vamos nuevamente a la barra y pido dos cubalibre, tomamos y pido dos más.
—Ya está bueno Letty, nos vamos—me dice.
—No seas aguafiesta Anthony, bailemos y tomemos hasta que no podamos más.
Anthony está u