Escucho como Edward me pide despertarme, abro los ojos con pesadez y noto que aún está algo oscuro. Le digo que me deje dormir, hicimos el amor tres veces y no tengo energía. Me habla al oído y me dice palabras hermosas disipando mi mal humor entre mimos, decido abrir los ojos al mundo, él está vestido con un short playero y una camisa deportiva, me extiende un vestido corto amarillo pastel con estampado de flores.
—¿Lo escogiste tú?
—Sí, ¿te gusta?
—Es precioso, gracias.
—Te espero afuera, no